Los salva, sangre de tortuga




Tras varios días a la deriva en alta mar, sin una gota de agua para beber y con un abrasador sol que los estaba deshidratando poco a poco, los cuatro pescadores nicaragüenses se vieron obligados a beber la sangre de una tortuga para poder calmar la sed.

Eso fue parte de lo que relató uno de los cuatro pescadores nicas sobrevivientes del naufragio, en una conversación vía telefónica desde Guatemala con El Nuevo Diario.

Ricardo Mendieta, de 37 años, capitán de la embarcación Galileo II, comentó a END que en alta mar, luego de que quedaran a la deriva, suplicaron a Dios por agua, pues el líquido se les había terminado y el sol los deshidrataba.

Mendieta relató que "lloraron y rezaron a Dios por sus vidas", pues no querían morir en alta mar, pues él y los demás compañeros de faena pensaron que ese sería el final de sus vidas, puesto que no había señal de encontrar tierra firme.

Entre tantas súplicas a Dios, milagrosamente llovió y pudieron recoger tres galones de agua de lluvia que les sirvieron para calmar la sed y así garantizar la sobrevivencia por unos días más.

Pero el agua se terminó y volvieron a pedir a Dios por lluvia. Esta vez no hubo respuesta inmediata, y el sol mar adentro los sofocaba, sentían que quemaba sus cuerpos. De pronto, una tortuga se arrimó a la embarcación que se movía a merced de los vientos, y los náufragos nicaragüenses pensaron que esa era una respuesta de Dios a su angustia.

Mendieta dijo que decidieron  atrapar y destazar la tortuga para recoger su sangre y bebérsela --sin repulsión alguna-- para aplacar la sed, pero no comieron la carne del animal.

El jefe de la embarcación narró, además, que lograron soportar el sol en alta mar, forrando al Galileo II con plástico viejo que siempre manejaban en la panga, mientras por la noche apaciguaban el frío con suéteres grandes que les  servían de cobija.  
 

Desperfecto mecánico los dejó a la deriva

Los pescadores comentaron al embajador de Nicaragua en Guatemala, Silvio Mora, que ellos salieron a pescar el martes 30 de octubre frente a las costas de Masachapa, pero que al día siguiente (31 de octubre), a 110 kilómetros de las costas de Masachapa, la lancha "Galileo II" sufrió un desperfecto mecánico; se le barrió la propela, lo que provocó que quedaran a la deriva y que la corriente los arrastrara.

Fue hasta las 3:30 de la tarde de este lunes que la embarcación guatemalteca "Eloim", conducida por Eduardo González, los encontró en alta mar y a la deriva a 80 millas náuticas del Puerto San José, en Guatemala. 

Los pescadores le solicitaron ayuda a González, y este terminó remolcándolos hasta el embarcadero de Puerto San José, situado a un poco más de 10 kilómetros de Puerto Quetzal, también de Guatemala.

En Puerto San José, el nicaragüense residente en Guatemala, Henry Antonio Beltrán, amigo de uno de los cuatro pescadores rescatados, al enterarse del naufragio llegó al lugar y atendió a sus compatriotas para luego llevarlos al Comando Naval de Puerto Quetzal, a las 7 de la noche del lunes. Fue desde ahí donde los pescadores pudieron comunicarse con sus familiares en Nicaragua, poniéndoles fin, así, a 13 días de angustia en alta mar. 

En el comando en Puerto Quetzal los pescadores nicaragüenses firmaron un acta, en la cual el gobierno de Guatemala los declaró "náufragos de alta mar", en presencia del embajador Silvio Mora, del delegado de Migración de Guatemala en ese lugar, Jaime Israel Barrios, y del teniente de la Naval del Pacífico guatemalteco, Alexandre Velázquez. 

Llegan hoy a Nicaragua

Los cuatro pescadores arribarán hoy por la tarde a Nicaragua, después de que se lograran hacer todas las gestiones con el gobierno guatemalteco y con el nicaragüense, confirmó vía telefónica el embajador de Nicaragua en ese país, Silvio Mora.

Ricardo Mendieta, de 37 años, capitán de la embarcación Galileo II; Israel Mendieta, de 40; Arlen Mojica Casco, de 34, y Giovanni Molina, de 30 años, son los cuatro pescadores  que son esperados hoy en Masachapa.

Los cuatro viajaron la tarde de ayer desde el Comando Naval de Puerto Quetzal, en el Pacífico guatemalteco, hacia Ciudad de Guatemala, donde descansaron y  salieron vía terrestre a la 1 de la madrugada de hoy, para llegar a las 5:30 de la tarde a Managua. 

En Ciudad de Guatemala, la sede diplomática nicaragüense, por orden del presidente Daniel Ortega, otorgó un pasaporte provisional a cada uno de los pescadores, los hospedó mientras salían a la 1 de la madrugada de hoy, y les dio ropa, pues los sobrevivientes no tenían más vestimenta que la que llevaban puesta, dijo el embajador Mora.
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Fuente: El Nuevo Diario

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