Autor de masacre en Connecticut, EE.UU., previó matanza mucho mayor

Foto: CNN

El autor de la masacre en una escuela primaria en la ciudad estadounidense de Newtown, estado de Connecticut, que provocó la muerte a 20 niños y seis adultos, planificaba algo mucho mayor, dijeron hoy las autoridades. Adam Lanza, el atacante, tenía al morir cientos de balas sin usar en múltiples cargadores de 30 municiones cada uno, para el fusil semiautomático y las dos pistolas que portaba, aunque sólo empleó una de estas últimas para suicidarse.


El arma empleada era un Bushmaster AR-15, una versión semiautomática -un tiro por cada vez que se presiona el disparador- del fusil de asalto M-16 automático, utilizado por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.



La policía de Connecticut informó que todavía no tiene detalles acerca de las motivaciones del asesino, y advirtió que el proceso investigativo será muy lento y se necesitará mucho tiempo para conocer las causas de la masacre.




De acuerdo con la versión oficial de las autoridades locales, el viernes a primera hora de la mañana, Lanza, de apenas 20 años, llegó a la habitación de su madre y le disparó en la cabeza en varias ocasiones.

Después el joven subió al automóvil de su progenitora con tres armas que esta había comprado legalmente como coleccionista: el fusil AR-15 y dos pistolas, también semiautomáticas, una Glock y una Sig Sauer.

Al entrar a la escuela Sandy Hook, Lanza empezó a disparar a quemarropa en el pasillo y dos aulas con su rifle, y en su ataque perecieron la directora del centro y la psicóloga, que trataron de impedirle el paso, otras cuatro profesoras y un total de 16 pequeños de seis años y cuatro de siete, todos ellos con al menos tres balazos cada uno.

El asesino se suicidó cuando se percató de la llegada de la policía al centro educacional.

La tragedia en Connecticut supera la sucedida en 1999 en la Columbine High School, de Denver, Colorado, cuando dos estudiantes asesinaron a 12 jóvenes y a un profesor antes de suicidarse.

En Estados Unidos hay en manos privadas cerca de 300 millones de armas de fuego, lo que muchos norteamericanos reconocen como un derecho amparado por la Constitución, y defendido a ultranza por grupos conservadores como la Asociación Nacional del Rifle, que se opone a cualquier tipo de regulación al respecto.

Fuente: El 19 Digital


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