Playa Hermosa, Nicaragua



Por: Amalia del Cid

Una playa virgen, buena comida, olas altas, pesca y tortuguillos recién nacidos que se arrastran hacia la inmensidad del mar. Es un combo turístico que se debe probar. Si se anima a hacerlo, su destino es Playa Hermosa, ubicada en el municipio de San Juan del Sur, departamento de Rivas.

Ahí mismo le alquilarán una tabla de surf a un precio de 10 dólares y tendrá derecho a usarla por una hora o, si lo desea, por un día. Y no solo eso. También puede pagar lecciones, para que le enseñen la teoría y lo afinen en la práctica. Las clases avanzadas cuestan 35 dólares. En dos horas le mostrarán cuál es la forma correcta de meterse en una ola, señala Luis Urbina, gerente general de Surf and Sport, empresa que presta servicios en el Playa Hermosa Surf Camp.

Además, puede dar paseos a caballo. El alquiler cuesta 12 dólares por hora. Y tal vez también se atreve a llegar hasta el mirador desde el que se aprecia toda la playa.

Si tiene suerte, podría presenciar el nacimiento de cientos de tortuguitas paslama, tora o carey. El hotel de Playa Hermosa cuenta con un vivero donde se incuban huevos comprados a comerciantes de la zona.

LA RUTA


Para llegar a Playa Hermosa tome el camino adoquinado que conduce a la comunidad de El Ostional. Después de seis kilómetros, doble a la izquierda y recorra cuatro kilómetros más.

En el trayecto quizá pueda ver monos, ardillas, cusucos, zorrillos y conejos. Conejos moteados, como los que cría doña Carlota González, jefa de la cocina del hotel, cuando los encuentra huérfanos en el monte, para después devolverlos a su hábitat.

Ella se encarga de asar las carnes en el fogón, “para que se conserven en su jugo”. De ahí salen las brochetas, las quesadillas de pollo y los filetes de pescado, directo al plato de huéspedes y turistas de paso.

Nada se desaprovecha. Muchos muebles están hechos con la madera que regala el mar, incluso las duchas. Es toda una experiencia. Vaya, véala y vívala.




Fuente: La Prensa

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