Comunidad Los Ramos en Ometepe siguen sin agua


Desde siempre, los pobladores de Los Ramos, Altagracia, isla de Ometepe, han obtenido agua a casi cuatro kilómetros de distancia. Aunque ya tienen tanques para almacenar agua, tubos que llevarán el vital líquido a los hogares y el transformador que garantizará energía para bombear, el proyecto aún no se concreta, pues ahora la fuente, el Cocibolca, ha bajado de nivel.

Freddy Alemán de 40 años, nativo de Los Ramos, relata que todo niño de esa comunidad ha tenido que halar agua desde el pozo comunitario ubicado en la costa de la playa, y el que no tiene como acarrearla tiene que pagar “pues es difícil hacer un pozo casero, porque el agua está muy profunda y hay una capa de piedra volcánica que es imposible romperla con barra”.

Es por esa razón que esta comunidad, que hasta el 2010 fue reconocida como tal por la Alcaldía de Altagracia, buscó la manera de hacer realidad un proyecto de agua que abasteciera a todos los comunitarios.

Se organizaron en la Asociación de Jóvenes por el Rescate de la Cultura Ancestral Esmeralda Arce (Asocaner), con el fin de construir su casa comunal, comprar terrenos para su calle de acceso y conseguir apoyo para el proyecto de agua.

Jairo Sandino Aguirre, habitante de Los Ramos y miembro de Asocaner, comentó que hace dos años, tras una publicación de LA PRENSA, la Asociación Centroamericana para la Salud y el Ambiente (Acepesa) los apoyó para iniciar el proyecto de agua, con la entrega de dos tanques de almacenamiento, tubería y una bomba eléctrica.

Sin embargo el proyecto no arrancó porque hacía falta un transformador eléctrico, cuyo costo se estimaba en unos 18,000 dólares.

“Cuando nos visitó el Proyecto Turístico Triángulo del Sur, para apoyarnos con nuestro grupo de teatro y promover el turismo rural comunitario, les planteamos nuestro problema y ellos comenzaron a darnos respuesta”, explicó.

Rodolfo Baca, responsable del área de turismo de la Fundación Centro Empresarial Pellas, dijo que cuando conocieron el problema comenzaron a realizar gestiones y a través del organismo Planeterra de Canadá, han conseguido un aliado importante para esa comunidad.

Según Baca, la Fundación consiguió los servicios de dos ingenieros que realizaron los trabajos de la primera fase del proyecto, que concluyó con la instalación de un transformador cerca del pozo de la comunidad para echar a andar el motor.

Fuente: La Prensa

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