Las bellezas del Maderas, el otro pecho de Ometepe

Llegar a la cascada San Ramón es uno de los mayores placeres de los cuales se puede disfrutar en las faldas del volcán Maderas, en la Isla de Ometepe.



El aire fresco, el agua cristalina y helada y la vista hermosa de la naturaleza provocan un éxtasis único y por el cual vale la pena subir el sendero lleno de vegetación, cuya caminata puede demorar entre una hora y media y dos horas. En ese camino hay vistas preciosas del lago de Nicaragua.

Jay Shefsky, un turista que proviene de la ciudad de Chicago, Estados Unidos, viajó hasta la cascada en compañía de su esposa Elizabeth y una de sus hijas. Shefsky destacó la tranquilidad que se goza el subir hasta la cascada y dijo estar dispuesto a regresar y recomendar el lugar a sus amigos estadounidenses.

Una recomendación importante es subir el sendero con un guía y con suficiente agua o algún otro tipo de bebida. También son útiles el protector solar y el traje de baño para los que se quieran refrescar en la cascada.

El viaje a la cascada es todo un tour de aventura, y se puede hacer una parada en la comunidad de Mérida, en el río Istián, donde se puede hacer kayak. Además, en este lugar es común apreciar variedad de flora y fauna, especialmente caimanes, tortugas, monos y aves migratorias.

Naturaleza, historia, cultura y mucho más...


La abundante humedad y el denso bosque propician un clima agradable en el Maderas, donde además hay fincas agroturísticas y una laguna en el cráter inactivo.

La finca Magdalena es uno de esos lugares agroturísticos donde se puede descansar y aventurar en el Maderas. “Los turistas vienen aquí porque quieren conocer la laguna, los vestigios históricos (petroglifos) y el quehacer de la cooperativa, de cómo se cultiva y se procesa el café hasta que lo tienen servido en una taza”, dice Félix Pascual Morales, presidente de la cooperativa que es dueña de la finca.

Para llegar a la laguna se debe ir con un guía y se puede demorar el día entero en subir y bajar.

Un atractivo de la finca es la existencia de piedras grabadas auténticas o reliquias arqueológicas que dejaron los indígenas desde antes de la conquista de los españoles.

Además, desde la finca se puede hacer un tour a las plantaciones de café y disfrutar de bellos paisajes, especialmente de la vista que ofrece el Concepción, el otro volcán de la Isla de Ometepe y que es más grande que el Maderas.

El Maderas es accesible desde diversos puntos de su entorno. La carretera que viene desde Santo Domingo llega a una bifurcación que sale hacia los poblados de Balgüe (norte) y Mérida (sur). Ambos trechos bordean al volcán por uno de sus costados.

Una última recomendación, disfrute mucho en el día, por las noches Ometepe, por el sector del Maderas, duerme con sus bares y restaurantes.

Como llegar?
Se puede viajar a Ometepe en ferry desde el puerto de San Jorge, en Rivas. Cada 45 minutos sale un ferry. El valor del pasaje por persona puede costar entre dos y tres dólares, dependiendo del bote. El transporte de un vehículo cuesta 25 dólares.
Estando en la isla, para llegar al Maderas se puede abordar un bus que se dirija hacia Mérida o Balgüe. En vehículo propio se debe seguir el mismo trayecto.
Si lo que desea es subir a la cascada San Ramón, se pueden contratar guías turísticos, uno de ellos es José Luis Gómez, a quien puede llamar al teléfono celular 84882620. Gómez cobra 70 dólares por grupo, que puede ser hasta de cuatro personas y no incluye la entrada a la cascada que cuesta tres dólares.
Para llegar a la finca Magdalena, debe dirigirse a la comunidad de Balgüe, o puede llamar a los teléfonos celulares 84185636 y 87470916, para realizar reservaciones o pedir mayor información.

Dónde quedarse?

En Ometepe hay una gran variedad de hoteles y hostales. Una buena recomendación es el Hotel Finca Santo Domingo, cuyas habitaciones cuestan entre 30 y 45 dólares por noche, con abanico o con aire acondicionado. El servicio de internet es gratis.
En la finca Magdalena hay habitaciones que cuestan entre tres dólares y medio hasta 11 dólares, y también hay unas cabañas familiares cuyos precios por noche rondan entre los 21.50 dólares hasta los 43 dólares. 



La Prensa 

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