Las gorditas de San Juan de Limay


En San Juan de Limay, el cuerpo desnudo de una mujer gorda no solo es motivo de respeto sino también de admiración e inspiración artística; por eso aquí las mujeres que cargan con unas libritas de más no sienten ningún complejo de inferioridad por su figura.

La admiración por estas figuras femeninas data de inicios de los años 70 del siglo XX, cuando en el vecino cerro Tipiscayán se descubrió una mina de piedra marmolina, y el cura Eduardo Mejía motivó a los jóvenes a sacarle provecho haciendo piezas de animalitos para venderlas como artesanías.

Con ingenio, creatividad, paciencia y pocos recursos materiales, de las enormes y toscas piedras color jaspe plomizo, amarillo ferroso, blanco, rosado, verde, violeta, etcétera, fueron saliendo figuras de animales silvestres y siluetas de mujeres de bustos sensuales, en diferentes posturas y tamaños, que muy pronto causaron admiración en toda Nicaragua y, de paso, sacaron del anonimato a este municipio norteño, para convertirlo en un pueblo de artesanos de fama internacional.

Gorditas hasta de siete toneladas



La oferta de modelos es variada, pues aquí se elaboran más de un centenar de piezas de marmolina y piedra de río con figuras antropomorfas, abstractos, animales silvestres, utensilios decorativos y utilitarios.

Pero lo que más fama le ha dado a este pueblo son las gigantes y voluptuosas gordas desnudas que sus artesanos elaboran en piedra de mármol, algunas de hasta 7 toneladas de peso, labradas a punta de cincel, mazo y accesorios artesanales hechos con cualquier tipo de lámina de metal, además de artículos de uso cotidiano en la cocina como cuchillos de mesa, cucharas y machetes tuncos.


En la actualidad solo existen 32 de los más de 260 artesanos que antes se dedicaban a la producción de estas piezas, ya que muchos han emigrado a otras regiones y países en busca de mejores oportunidades de trabajo y porque desde hace varios años las ventas han decaído drásticamente.

Juan Carlos Sánchez Díaz, desde hace 12 años trabaja a tiempo completo elaborando piezas decorativas a base de roca de río. Sánchez explica que este trabajo artesanal vivió sus mejores tiempos hace unos 30 años, cuando la mayoría de la población local se dedicaba a tallar la piedra, porque había mucha demanda, el material era barato y estaba cerca de la ciudad.

Un corredor turístico


Sánchez declaró que hace varios años, con la ayuda del Gran Ducado de Luxemburgo, se inauguró el Corredor Turístico de Las Gordas, que consiste en veinte grandes esculturas de piedra marmolina distribuidas a lo largo de la carretera que lleva desde el empalme La Sirena hasta la ciudad, todas elaboradas por los mejores artesanos de San Juan de Limay. Once de estas obesas damas de piedra se encuentran a la orilla de la carretera y nueve distribuidas en el casco urbano de la ciudad.

Un Sandino de cinco mil libras

Juan Carlos es miembro del Taller Hermanos Sánchez, junto con dos de sus hermanos mayores, con quienes ha trabajado en monumentales esculturas, como un Sandino de 3 metros de altura, que pesó 50 quintales (5,000 libras), encargado por la Alcaldía de San Juan de Río Coco, obra que les llevó cuatro meses de trabajo. Sánchez asegura que sus piezas decoran muchos edificios y casas en Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y Belice, hasta donde se las han llevado coleccionistas de esos países.

La variedad de piezas que se elaboran en el taller de los Sánchez incluye mesas, fuentes, centros de mesas, figuras abstractas y las ya conocida gordas, en todos los tamaños. Los precios de estas piezas oscilan entre los C$100 las gorditas pequeñas; C$400 un elefante; C$300 los delfines; C$2,000 las piezas grandes, y de 7 a 9 mil dólares las gordas de 1.70 metros de altura y de gran tonelaje.

La ayuda de Morales Carazo


Por su parte Miguel Ángel Espinoza, nacido en San Juan de Limay, cuenta que desde 1975 empezó a labrar este tipo de piedra, haciendo pequeñas figuras de animales y obras abstractas, luego viajó a Managua donde conoció a Jaime Morales Carazo, directivo de una promotora cultural, quien le apoyó promoviendo su trabajo artístico.

Fue así como Espinoza hizo varias exposiciones personales y se dio a conocer como uno de los grandes artesanos del Norte, logrando vender piezas de gran formato a coleccionistas privados, decoradores y empresarios.

En la actualidad, Espinoza tiene sendos talleres en San Juan de Limay y en Managua, donde ahora se dedica a tallar obras monumentales, como un León de más de 7 toneladas y una gorda de similar peso en el patio de su casa en Limay, y varias esculturas abstractas, de casi 1.5 metros de altura, en su casa de Managua. Pero Espinoza tampoco deja de lado las piezas pequeñas porque, como él mismo dice: “La obra grande se va haciendo al suave, y uno va viviendo de las piezas pequeñas”.

Escasea materia prima


“Este trabajo es duro y ahora que hay que traer la piedra de la Mina El Limón (León), es mas difícil y caro; nosotros tenemos mejor material en nuestra mina, pero está demasiado profundo y no renta trabajar así”, explica Zambrana.

Sin embargo, lo peor de todo no es el costo de la piedra, sino el futuro de este arte, pues cada día son menos los artesanos que se dedican a esta labor.

“Antes casi en todas las casas se trabajaba la piedra de marmolina, pero ahora no se ve a jóvenes trabajar en artesanía, solo los mismos viejos de siempre; creo que en unos años ya no va a haber artesanía de mármol en San Juan de Limay, porque a los chavalos no les gusta esta actividad. Muchos artesanos abandonaron los talleres y se han ido a Costa Rica, Estados Unidos, o se fueron a estudiar a Managua porque quieren ser profesionales” --se queja Zambrana-- y luego se pregunta: “¿Qué va a pasar cuando desaparezcamos los viejos artesanos?, ¿quién les va a transmitir nuestro arte, nuestra cultura, a las nuevas generaciones?”

Arte entró a la iglesia

Por el momento, en San Juan de Limay las gordas son parte del paisaje rural y urbano, ya que estas están sentadas en las esquinas más concurridas de la ciudad y en los empalmes que llevan a las comarcas del interior del municipio.

El trabajo de los artesanos no solo está visible en la calle, sino que también logró pasar el umbral de la iglesia católica, pues varios objetos religiosos fueron tallados en marmolina por las manos de artistas locales. En el Parque Central también existen varias muestras del talento de natos escultores, como la figura del General Sandino labrada en piedra de río, y una gorda nalgona acostada boca abajo sobre el césped.

Como llegar

San Juan de Limay se encuentra a 195 kilómetros de Managua, y a 44 Kms. de la ciudad de Estelí. Se llega por la Carretera Panamericana, entrando por el empalme de La Sirena. Se viaja una parte por carretera adoquinada pero la mayor parte es de tierra. La señal es una gorda de piedra sentada a la orilla de la entrada al camino.



Apacible y segura

San Juan de Limay es una ciudad apacible y segura, como lo afirma el subcomisionado Omar Joya Díaz, delegado de la Policía Nacional en este municipio de Estelí.
“Este es un municipio muy sano, se puede asegurar que uno se puede mover libremente, con seguridad de sus bienes y de su vida. Aquí hay varios sitios turísticos como El Salto del Colocombo, los petroglifos y otros lugares bonitos que se pueden visitar con toda seguridad”, asegura el jefe policial.



Un arte a punto de desaparecer

En el patio de su casa, Juan Ramón Zambrana hace alarde de paciencia puliendo un elefante de marmolina. Una pieza mediana la hace en dos días, asegura. Tiene 20 años de hacer lo mismo y lamenta que su trabajo le deja pocas ganancias, “aunque sea algo para comer”, dice sin entusiasmo mientras sigue puliendo la pieza. “La ganancia queda en los intermediarios, porque aquí vienen de Managua a comprar y uno vende a como le compran, porque ellos ponen el precio, por eso vendemos barato”, explica.

Zambrana trabaja con su esposa Elba Mondragón, la única mujer artesana que ha quedado activa, pues las otras que labraban la piedra abandonaron el oficio hace poco tiempo. En sus dos décadas de pica-piedra, Juan Ramón ha hecho todo tipo de piezas, desde azucareras, bomboneras, floreros y gordas de todo tamaño.




un Reportaje de El Nuevo Diario

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