Equipo de La Prensa perseguido por motorizado sin identifiación

Oficiales de la Policía y hombres motorizados dieron persecución a un equipo de LA PRENSA compuesto por Julieta Arróliga, Leonor Álvarez y Francisco Valle, quienes se encontraban en una cobertura periodística en las rotondas de Managua.

El equipo periodístico cubría la manifestación de algunos miembros de la Juventud Sandinista en las rotondas de Managua, quien dijeron estar para solidarizarse con Venezuela.

Inicialmente en la rotonda de Metrocentro tres policías se acercaron al caramógrafo Valle y a la periodista Arróliga para preguntarles de qué medio eran y luego les pidieron todos sus datos personales.

Valle les preguntó por qué no hacían lo mismo con los periodistas del Canal 4, que se encontraban en el lugar. Ellos respondieron que ese medio estaba identificado, porque usan uniformes y su vehículo está “rotulado” con el logo del canal.

Posteriormente cuando el equipo regresaba a LA PRENSA, un motorizado los alcanzó en los semáforos de la Asamblea Nacional y tocó el vidrio de la ventana del carro, haciéndole una señal al conductor Manuel Obando, para que lo bajara.

Cuando Obando hizo esto, el motorizado preguntó quiénes eran sin ningún preámbulo y de qué medio. Arróliga le mostró el carnet que la acredita como periodista de LA PRENSA. En ese mismo momento la periodista Álvarez le hizo una foto al motorizado, quien huyó rápidamente.

Sin embargo, el hombre continuó su persecución al equipo periodístico y debido a esto los periodistas decidieron buscar a la Policía en las rotondas.

Hasta ahí los alcanzó el motorizado mientras los policías hicieron absolutamente nada ante las explicaciones de la periodista Arróliga, quien les decía que ese hombre los estaba siguiendo.

Mientras tanto, el motorizado se acercó a los periodistas, ante la vista, paciencia y pasividad de la Policía. El sujeto dijo que él también era policía y enseñó un carnet plástico que sacó de su billetera y luego lo guardó inmediatamente, sin dar oportunidad de leer su nombre. Arróliga no dejó de preguntarle por qué los seguía, pero éste se fue sin contestar. LP

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