Iglesias Coloniales de Granada Nicaragua, un recorrido a la historia

Su antecesora, la suntuosa iglesia parroquial de mediados del siglo XVII, desapareció con el bombardeo de sus torres e incendio de su interior, perpetrados por los filibusteros esclavistas de William Walker en noviembre de 1856.
Tres décadas más tarde, el 8 de diciembre de 1888, se colocó su primera piedra. Entonces continuaba siendo parroquia. El jesuita de Colombia, Nicolás Cáceres y el arquitecto italiano Andrés Zappata aportaron sus planos. Desde entonces su construcción fue lenta y dirigida por los presbíteros José Antonio Castillo, Víctor M. Pérez, seguidos por los obispos Canuto Reyes y Balladares, Carlos Borge y Castillo y Marco Antonio García y Suárez.

Sus materiales constructivos fueron piedra —traída de la cantera del vecino cerro Posintepe— y bloques de concreto. En 1916, conducida por bueyes desde San Juan del Sur, llegó el armazón de hierro de la cúpula: una modesta réplica de la que corona la basílica de San Pedro en Roma. Por su parte, la fachada presenta una estilización claramente neoclásica; dos cuerpos la integran enmarcados por dos torres: San Carlos (a la izquierda) y San Canuto (a la derecha). A su vez, las torres se componen de tres cuerpos rematados por cúpulas y linternas.

El atrio de la fachada es porticado y sostiene una terraza. El acceso principal lo remarcan doce columnas jónicas: cuatro en primer plano y ocho en segundo plano. En la pared frontal se destaca, dentro de nichos, estatuas de Rafael Villavicencio —sacerdote que en 1856 rescató el copón de hostias del incendio— y de la beata granadina María Romero (1902-1977).

De sus cuatro capillas, una se ubica en el costado norte del templo: la del Santísimo Sacramento, donde se admira —descansando en su sillón— el “Jesús de la Buena Esperanza”. Una Cruz monumental —labrada en basalto de Posintepe— se integra a catedral en el extremo noreste del atrio lateral; inaugurada el 1ro de enero de 1900, la construyó el maestro Carlos Ferrey.

San Francisco

Cronológicamente fue la primera iglesia de la ciudad. Adosada a un convento, con estructuras de cal y canto, tuvo dos etapas: de 1625 a 1685 —cuando la consumieron las teas incendiarias de los piratas franceses de William Dampier— y de 1700 a 1856. De más está decir que también la hizo desaparecer el incendio provocado por los norteamericanos walkeristas el último año.

El tercero y actual templo se reconstruyó en 1867 y 1868. Su fachada “no es sino un amplio muro rectangular apaisado y rematado con un frontón muy bajo que lo cubre de extremo a extremo (…) Un pórtico simulado de dos cuerpos y cinco calles o intercolumnios la conforman”. Por tanto, parece una balaustrada colosal que un frente eclesiástico.

Las columnas parecen inspiradas en las de piedra de la Casa de los Leones y no reciben el debido entablamento, solo la cornisa directamente, entre ellas. Evitan la lisura del muro en el segundo cuerpo faldoncillos y clavetones de estuco, lazos que a su vez amarran una especie de vaina de plátano, tema decorativo predilecto de Granada, de origen colonial. El remate triangular, coronado de cuatro pináculos y una cruz en el centro, ostenta el escudo franciscano. A la derecha, tres campanas se alojan en una sencilla espadaña de tres huecos, que parece ser de construcción precedente.

La Merced

Es la iglesia más notable de Granada. Su primer antecedente constructivo se remonta a 1534. De finales del XVIII data su fachada, de claro y original barroquismo que conjuga tres portones de madera, unificadas por altura de la cornisa. En consecuencia, forma cinco calles con tres ingresos. El segundo cuerpo contiene seis huecos de espadaña, cuatro de ellos tapados; y la parte alta la coronan ágiles pináculos, o cuatro “perillas”: adorno representativo de la ciudad colonial.

Una inscripción en el primer cuerpo de la torre —anexa, independiente y decorada con elementos neoclásicos— reza: Se empezó esta obra el 6 de agosto de 1781 y se acabó a 25 de febrero de 1783, con 33 varas sin la cruz. Fue demolida hasta su mitad en la Guerra Civil de 1854, y restaurada y mejorada el año 1863, bajo la dirección del maestro Esteban Sandino. Contribuyó mucho a esta obra el presbítero D. J. Antonio Castillo. Emblemática de Granada, la torre ostenta el escudo mercedario en su segundo cuerpo; el tercero, donde se ubican las campanas, lo circunda una baranda de hierro; y en el cuarto se hallan dos relojes.

En 1934 monseñor Francisco Romero Guerrero construyó la bóveda de concreto armado, la hermosa cúpula, otra réplica de la de San Pedro en Roma. En 1959 se agregó una capilla dedicada a la Virgen de Fátima.

En fin, la iglesia presenta dos elementos sobresalientes: su majestuoso frontispicio barroco y su singular torre; a ellos habría que añadir su acceso a través de un amplio atrio, más alto que el nivel de la calle (entre la Real y la Avenida 14 de Septiembre) que abarca el frente de la fachada y el que corresponde a la parte lateral sur de la nave central.

Jalteva

Erigida sobre una eminencia del terreno que domina toda la ciudad, la iglesia de Jalteva tenía el objetivo de servir al pueblo indígena del mismo nombre. En 1751 era “alta y capaz”: constando de tres naves recientes, tenía coro alto y cinco altares sin ornamentación.

Al deteriorarse por los temblores del 31 de agosto de 1890, se formó una junta proconstrucción encabezada por don Manuel Urbina. El competente maestro constructor don Carlos Ferrey se encargó de los trabajos, concluyendo en 1895 el costado sur de la iglesia, cuya puerta está coronada por una paloma del Espíritu Santo con un angelito al pie. El costado norte se terminó tres años después.

En forma de L, el atrio limita al templo por el costado sur y en su parte frontal. Tres cuerpos la integran. Aunque simple, el primero ofrece ocho columnas, dos ventajas amplias y enrejadas y dos nichos. El segundo lo inicia un capitel bien labrado y comprende seis arcos, cuatro ventanas, dos de ellas con balaustrada; más otros dos nichos con sus respectivos corazones esculpidos. En los extremos se alzan las estatuas de San Lucas y San Juan, y más arriba las de San Mateo y San Marcos; obra del artista granadino don Jorge Navas Cordonero. Remata este profuso segundo cuerpo el monograma de Jesucristo: la J con la X entrelazadas. Y el tercer cuerpo es una combinación de pequeñas columnas, cornisas, cuadros, altos relieves y ventanas circulares que en los costados norte y sur fueron clausuradas. Finaliza este cuerpo en un cimborrio de ascendencia mudéjar, coronado por una cruz.

Con magnífica iluminación, el interior del templo se encuentra enmarcado por el arco principal de medio punto sobre el presbiterio y las escaleras que conducen al coro. Las naves están definidas por pilares montados sobre andas de madera que sirven de base a las columnas, las cuales forman arcadas en sus extremos superiores.

Capilla de María Auxiliadora

De estilo neogótico, la comenzó a construir desde 1921 el sacerdote italiano José Missieri (1866-1948), quien la diseñó, planeó y dirigió los trabajos. Missieri buscó los mejores artesanos y artistas: el albañil Saturnino Cabrera, el carpintero Román Centeno, el ebanista Mercedes Medina, el escultor Francisco Mayorga y el pintor Pedro Ortiz.

En la esbelta fachada predomina la verticalidad, destacándose cuatro torrecillas adosadas al cuerpo del frontón. Las dos centrales, más largas, flanquean una ventana que guía hasta la hornacina superior ocupada por una imagen de María Auxiliadora traída desde Turín. Las otras torrecillas escoltan, a ambos lados, otras dos pilastras que rematan con un decorado, simulando las almenas de torreón.

Fue inaugurada el 16 de abril de 1922.

Capilla de Ánimas

Remate visual de la avenida de acceso al cementerio y flanqueada por dos hileras de palmeras reales, la Capilla de Ánimas requirió para ser construida de dos juntas locales de beneficencia y de 44 años: de 1878 a 1922. Dos placas perpetúan los respectivos nombres de sus integrantes. El norteamericano Teodoro Hocke y doña Camila Vivas de Zavala impulsaron su segunda etapa, pues en 1885 aún le faltaba el techo. El maestro constructor fue Carlos Ferrey.

Neoclásico e inspirado en el de la parisina iglesia de La Madelaine, el frontis lo enmarcan cuatro columnas jónicas, de fustes acanalados, sobre un pequeño atrio elevado. Un amplio frontón triangular —con molduras y decoraciones— lo coronan. Toda la piedra basáltica con que fue construido fue traída de la cantera del cerro Posintepe.

Guadalupe

La primitiva iglesia estaba adjunta a un convento y parecía una ermita. Pero en 1945 fue remodelado el frontis y se añadieron el ábside y la cúpula que descansa sobre el presbiterio. Bajo la dirección del arquitecto Mario Favilli, estas obras fueron ejecutadas por el maestro Rafael Gutiérrez. De 1954 a 1965 se reconstruyeron las paredes, las bóvedas de la nave lateral y la sacristía.

Como el frontis, las torres agregadas tienen cuatro cuerpos y poseen elementos similares a los del frontón original. El primer cuerpo presenta columnas de sección cuadrada, interrumpidas por una cornisa medianera para seguir ascendiendo hasta la cornisa que da inicio al segundo cuerpo. Estas columnas enmarcan el acceso a las naves central y laterales. Los intercolumnios poseen superficies frías.

Además de columnas, en el segundo cuerpo de las torres existen dos ventanas de arco de medio punto que mantienen la unidad con el campanario del frontis original. Estas son iguales a las que se hallan sobre el coro. En el tercer cuerpo, cada torre tiene otra ventana de arco de medio punto que trasmite la presencia del campanario. Finaliza este cuerpo en una cornisa.

El cuarto cuerpo de las torres es menor que los anteriores y una ventana circular es el único elemento compositivo de las mismas.

La nave central está enmarcada por cinco columnas a cada lado de sección circular molduradas, las cuales forman arcadas en su extremo superior. Esta nave está cubierta por una bóveda de canon corrido. El presbiterio lo enmarca el arco toral. En el ábside se ubican dos ventanas de arco de medio punto en los extremos del altar mayor, al que se accede mediante dos escaleras laterales.

En resumen, la ciudad de Granada posee siete templos católicos de importancia artística e histórica. END

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