Los Chinos ponen el ojo sobre propiedades en Ometepe

La tranquilidad en la Isla de Ometepe se ha visto alterada desde que “los chinos” llegaron a medir propiedades en varios puntos de este sitio enclavado en el Lago Cocibolca. Los comerciantes de la calle principal de Moyogalpa temen un posible desalojo, los campesinos no están dispuestos a dejar las tierras que han heredado de sus antepasados y todos lamentan que el Gobierno dé ventaja a los que pretenden construir la obra.

La propietaria de un negocio que pidió se omitiera su nombre, relató que en la isla no solo hay preocupación de la gente a la que midieron sus propiedades al sur del aeropuerto La Paloma.
“También están preocupados los dueños de negocios ubicados en la calle principal del muelle hacia al centro de Moyogalpa, porque dicen que varios guardas de seguridad vieron a los chinos midiendo la calle en horas de la madrugada porque van a ampliarla para que pase la maquinaria que va a trabajar en los proyectos chinos”, comentó.
María Dolores Saballos Arcia casi muere de un susto cuando el 30 de octubre se corrió el rumor de que ella estaba en una lista de expropiados que se había publicado en Internet.
“Yo vi rodar las lágrimas por las mejillas de mi madre, la vi abrazar a sus nietos y decirles pobrecitos tan alegres que andan y no saben lo que viene, luego entramos de rodillas a la iglesia (de Moyogalpa) y le pedimos al altísimo ilumine a nuestro presidente para que termine con esa ley 840 y no hayan expropiaciones y que venda el que quiera vender”, indicó Edwin Guzmán Saballos.
Guzmán Saballos dijo que desde el momento que corrió ese rumor “que gracias a Dios no fue cierto”, familiares, amigos y pobladores de Moyogalpa llegaron a dar ánimo a su progenitora y a expresarle que los isleños no permitirán que los saquen de sus tierras.
Jorge Solórzano Guzmán, de 42 años, de la comunidad moyogalpina de los Ángeles, expresó que donde los chinos anduvieron haciendo el censo y midiendo propiedades, son las mejores tierras de Ometepe, tanto para la agricultura como para el turismo.
“Ellos midieron como ocho kilómetros al sur del aeropuerto, entre La Paloma, Esquipulas y Los Ángeles, y esas son las mejores tierras de Ometepe, es una franja plana como de tres kilómetros de ancho, por ocho de largo, a un lado pasa la carretera intermunicipal y al otro lado es el lago, y están a la orilla del aeropuerto”, explicó Solórzano Guzmán.
Mercedes Alfaro Ampié de 62 años, habitante de La Paloma, relató que desde septiembre que llegaron los chinos con gente de la Procuraduría General de la República, la Renta y Catastro, no se ha sentido tranquila, cayó en depresión y se recuperó un poco cuando participó en la marcha de protesta contra el Canal, en Ometepe, porque aseguró que ese día quedó convencida de que los isleños no se van a dejar sacar de sus tierras.
NO ESTÁN DISPUESTOS A SALIR
Franchesco Mendin, de 33 años, conocido como Tano, es un arquitecto italiano que reside en el país desde hace 11 años. Se enamoró de la isla y tras casarse con una isleña, adquirió una propiedad que luego fue declarada de utilidad pública por la construcción del aeropuerto La Paloma.
Con el dinero que logró recuperar en la negociación con la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales, compró una manzana de tierra, un kilómetro al sur del aeropuerto.
Ahí construyó su hogar y el comedor Dos Magos, pero los chinos llegaron a realizar el censo y pretendieron medir su propiedad, y aunque Mendin no les dio acceso, le preocupa que lo saquen por segunda vez.
Dalila Victoria Meléndez López, de 56 años, habitante de Esquipulas de Moyogalpa, recordó que en los años ochenta toda su comunidad se unió para no permitir que a ningún joven se lo llevaran al Servicio Militar y dijo que la comunidad luchó con machetes, palos y piedras.
Aseguró que la historia podría volver a repetirse si los tratan de expropiar de sus tierras para favorecer a los chinos.
“Sigo en la lucha”
A la 1:30 a.m. de ayer, fueron lanzadas piedras sobre los portones de la casa de Augusto Campos Casanova, miembro de la Comisión Departamental para la Defensa de las Propiedades afectadas por la construcción del Gran Canal.
Campos Casanova, es quien ha organizado a los pobladores de Buenos Aires para que marchen y digan no al proyecto. Aseguró que no lo van a intimidar y dijo sentirse más comprometido a seguir apoyando a la población de su municipio.
“Hagan lo que hagan sigo en la lucha de rechazo contra el Canal, creo que esa es una lucha patriótica, no tiene fines lucrativos, tampoco ando con fines políticos, únicamente considero que no es justo que a la gente que tiene muchos años de vivir en sus propiedades de la noche a la mañana y por la fuerza las quieran sacar… nada nos va a intimidar”, dijo.
CARDENAL PIDE INFORMACIÓN CLARA
Ante esta situación, que ha provocado angustia en centenares de familias, el cardenal Leopoldo Brenes dijo que es normal por el antecedente que existe en el país respecto a las confiscaciones de los años ochenta.
Para el religioso, el Gobierno tiene que dar una información sencilla y que así no quede duda del nivel de afectación que traerá.
“Por aquellos que lo van a llevar adelante (el megaproyecto) que se dé una información veraz, seria y concreta en el pueblo de Nicaragua”, añadió Brenes, quien mencionó que no hay por qué tener miedo a dar la información que demandan las personas y que están en justa razón, por ejemplo de las indemnizaciones y mecanismos de pláticas por la afectación.
Desde hace meses se han visitado todas las zonas que serán afectadas en las llamadas consultas, incluso se hacen mediciones de terrenos donde no está trazada la ruta del Canal Interoceánico.
“Si alguien anda haciendo mediciones fuera de los términos de donde va a pasar, que se aclare porqué se está haciendo y así la gente va a quedar conforme”, refirió el cardenal Brenes. LP
Con colaboración de Roy Moncada ).

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