Nicas con malos hábitos alimenticios

Degustar un gallopinto con queso y plátanos fritos es algo casi indispensable en la dieta de los nicaragüenses, sin embargo ingerir estos alimentos de forma constante no es saludable y este es uno de los factores del incremento de peso de la población.

Ante esta situación, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Internacional para el Desarrollo Sostenible (Unides), Manuel de Jesús Sánchez, explicó que en Nicaragua la base de la pirámide alimenticia está invertida, siendo las grasas y azúcares lo que más se consume en el país.
“Tenemos una pirámide alimenticia donde la punta de la pirámide deben ser las grasas y los azúcares, y la base los cereales, gramíneas y vegetales. Aquí (en Nicaragua) está totalmente invertida, la base del 90 por ciento de la población es la grasa y bebidas azucaradas”, dijo Sánchez.
El médico precisó que hace falta que la población realice actividad física y que se hagan campañas de nutrición, ya que los malos hábitos alimenticios se crean en la familia.
“Lo más importante es la educación y eso tiene que ser desde la familia, si usted tiene familia obesa con malos hábitos alimenticios (…), también sus hijos y toda la familia va hacer lo mismo”, manifestó el galeno.

En las universidades

Para la doctora María Auxiliadora Rocha la mala nutrición de la población nicaragüense puede percibirse en la comunidad estudiantil, es por ello que realizó una valoración nutricional entre sus 19 estudiantes de segundo año de medicina en la Unides, concluyendo que la mitad de los alumnos están en condición de sobrepeso.
Según Rocha los estudiantes además de consumir una dieta desbalanceada en sus casas, ingieren comida chatarra en la universidad y no realizan ningún tipo de actividad física.
“Habría que ofrecer a los estudiantes mejores opciones de alimentos, habría que ofrecer tiempo para que ellos realicen actividades físicas (…), como que no queda para ellos tiempo para que estiren piernas, caminen”, expresó la doctora.

Obesidad en incremento

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada tres de los adultos de 18 años o más tenía sobrepeso en 2014. La prevalencia mundial de la obesidad se duplicó con creces entre 1980 y 2014 y, en ese año, el 11 por ciento de los varones y el 15 por ciento de las mujeres (más de medio billón de adultos) eran obesos.
Además, se estima que en 2015, 42 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso u obesidad y que en los últimos 15 años, esta cifra ha aumentado cerca de 11 millones.

La Prensa

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