Nicaragüenses visitan cementerios en Día de los Fieles Difuntos

Decenas de miles de capitalinos abarrotaron este 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, los diversos cementerios de la capital para visitar las tumbas donde descansan todos aquellos que hoy no están con nosotros físicamente, pero que permanecen en nuestros corazones.


En el Cementerio Oriental de Managua desde tempranas horas abrió sus puertas para recibir a las familias nicaragüenses, que portando palas, baldes, escobas o machetes llegaban a limpiar las moradas de sus familiares fallecidos y que ahora están ante la presencia de Dios.
En los alrededores de este cementerio decenas de pequeños comerciantes ofertan variedad de flores, a precios que varían desde los 10 córdobas, 50, 70 y hasta 100 córdobas por cada ramo. Entre las flores con mayor demanda se encuentra las mil flores, Disciplina, Botoneta, crisantemos, la nube y el terciopelo.
Otros que aprovecharon este Día de los Difuntos fueron aquellos que se dedican a quitar la maleza de las tumbas, lavarlas y engalanarlas, servicio que ofrecían entre los 50 y 150 córdobas, según el trabajo que le solicitaran. Algunas familias honraban a sus deudos de diferentes maneras, unos le receban, otros platicaban y hubo otros que le dedicaron canciones con mariachis.
Cesar Sirias Muñoz y su familia compuesta por su esposa y dos hijos, visitaban la tumba de su hijo Cesar Nahúm Sirias, que falleció producto de una cardiopatía cuando apenas lograba 18 meses de vida.
“Hay que visitarlos en este Día de los Difuntos para compartir un poco la tradición en realidad, porque nosotros no venimos en realidad solamente los 2 de noviembre, nosotros venimos por lo menos cada fin de semana o cada 15 días desde la partida suya”, expresó don Cesar.
“Nuestro niño tiene solo seis años de partida y entonces para nosotros es reciente y fue muy doloroso y muy traumático tanto para mi esposa, como para mí”, dijo este adolorido padre que tiene muy bonita la tumba de su hijo.
Invitó a las familias a no abandonar a sus seres queridos que ya no están con nosotros “recuerden que estos son seres que vivieron entre nosotros, que merecen el respeto, igual inclusive aunque hayan partido ellos están siempre en espíritu entre nosotros”
Doña Martha López, visitaba la tumba de su suegro Carlos Núñez R, dado que le tuvo mucho cariño cuando compartió en vida muchos momentos familiares.
“No nos olvidemos donde están nuestros familiares, nuestros seres queridos, no debemos dejarlos nunca solo”, citó doña Martha, mientras arreglaba dos preciosos arreglos florales en la morada de su querido suegro.
Hay gran sentimiento de amor
En este campo santo capitalino se ofició una misa celebrada por el Arzobispo de Managua Monseñor Leopoldo Brenes, que se hizo acompañar del querido Padre Antonio Castro y de Monseñor Bismarck Carballo.
En la homilía iniciada a las 9 de la mañana, Monseñor Brenes reconoció que las familias siempre el 2 de noviembre demuestran un gran sentimiento de amor hacia sus deudos.
“En este día al igual que el día de ayer que celebramos el Día de todos los Santos esa presencia del familiar que son más cercana y sobre todo yo anoche estaba meditando en las palabras del Santo Padre que ayer él también celebró en el cementerio del Vaticano y él hablaba que es todos dos días para nosotros los cristianos, son días de esperanza, porque tenemos la seguridad que nuestros familiares, nuestros amigos, están gozando ya de la Patria Celestial”, citó Brenes.
Monseñor Bismarck Carballo dijo que venir al cementerio desde el punto de vista litúrgico “es para proclamar en el corazón de la muerte la verdad de que Cristo ha resucitado y si Cristo ha resucitado también van a resucitar todos los que hayan creído en él”.
Indicó que desde el punto de vista humano, también tiene su valor, ya que es un encuentro de la familia que se reúne en torno al familiar que ha partido a la “Casa del Padre”.
“Me parece que es una fecha muy importante en la que los nicaragüenses pueden apreciar todo el trabajo que se están realizando en los cementerios, el cuida que hay hoy y como la policía está desplegada”.
El Padre Antonio Castro subrayó que la muerte es parte de la vida y “hay que morir para vivir”, por lo tanto desde la fe cristiana estamos llamado a trascender esta dimensión temporal “para alcanzar una dimensión absoluta, eterna, infinita”.
Fuente: EPP

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