Abstención electoral: ¿por qué no votan los chilenos?


Con un 50,66%, la abstención ha resultado "la más votada" de la primera vuelta de las presidenciales del 17 de noviembre, y el encargado del Servicio Electoral, Patricio Santamaría ya adelantó que será aún mayor en el ballottage: "Históricamente, en las segundas vueltas hay una disminución de la participación".
Los chilenos y la política
De acuerdo con el especialista en política comparada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Pierre Ostiguy, los motivos del fenómeno son variados, y en esta oportunidad incluyen un factor coyuntural: "Todo el mundo sabe quién ganará el ballottage, no existe la sensación de que uno con su voto pueda cambiar los resultados de la elección".
"No hay emoción, la gente no habla del tema, no se identifica"
Ostiguy también se refirió al clima que rodea la elección, y afirmó que a diferencia de lo que ocurre en otros países, como Argentina, en Chile no existe una polarización electoral. "No hay emoción, la gente no habla del tema, no se identifica", dijo a Infobae.
El especialista se refirió a la relación entre el nivel sociocultural y la participación política. De acuerdo con él, mientras que en todo el mundo se constata que los sectores de clases medias y altas tienen una mayor predisposición a acudir a las urnas que las clases de menores recursos, en Chile esa relación es más pronunciada que el promedio.
"En las comunas de clase media-alta la participación en la elección del 17 de noviembre rondó el 60% mientras que en las de los barrios pobres se calcula que votó un 40% o incluso menos. Hay un factor de clase y educación que es muy palpable", explicó Ostiguy.
La raíz de esta situación estaría en la concepción de los sectores populares chilenos de la política electoral: "Es algo ajeno a ellos, que genera escepticismo. Quizás porque el Estado tiene un rol bajo en la vida cotidiana de las personas".
La juventud, politizada pero descreída
Ahora, cuando la juventud debería tomar la escena electoral en Chile, no son pocos quienes le atribuyen a esta franja etarea los mayores índices de desinterés y de rechazo por los mecanismos democráticos de decisión.
A pesar de que la ley de Inscripción Automática prometía "rejuvenecer" el padrón electoral, tanto las elecciones primarias como la primera vuelta de las presidenciales mostraron unamínima participación juvenil -según datos recogidos de las primarias, solo 10% de los votantes fueron jóvenes-.
Sin embargo, las repetidas manifestaciones de los estudiantes secundarios y universitarios parecen demostrar que la juventud chilena no es apática, sino que por el contrario, le interesa la política de su país y sus problemas, y así también lo aseguró Pierre Ostiguy.
La pregunta que se impone es entonces por qué los jóvenes no confían en la vía electoral, y si existe una forma de revertir esta situación.

La abstención se ha convertido en un asunto de índole nacional ya que no es un problema de uno u otro partido, sino que amenaza con poner en cuestión la legitimidad de todo el régimen político. Los comandos de campaña de ambas candidatas han tomado nota de esta situación y se han propuesto como objetivo "atraer" a los votantes a las urnas.
La candidata de la Alianza, Evelyn Matthei, bajo el slogan "Sí se puede" anuncia en una propaganda radial que si alguien que votó por ella lleva a votar a otra persona, ganar es posible, contó la profesora del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile,Valeria Palanza. Y agregó: "Sin embargo, lo cierto es que la derecha tiene pocas ganas y poco incentivo para votar el domingo".
"La derecha tiene pocas ganas y poco incentivo para votar el domingo"
Michelle Bachelet, favorita en las encuestas, también ha hecho esfuerzos por seducir a los votantes y revertir la baja participación. De cara a los comicios generales declaró "no da lo mismo quién gobierna y quedarse en casa no ayuda a cambiar las cosas". Para la segunda vuelta, volvió con una advertencia: "Después no nos podemos quejar cuando no nos gustan las cosas".
Muchos analistas atribuyeronlos altos niveles de abstención al nuevo sistema de Inscripción Automática y Voto Voluntario que habilita a todos los ciudadanos a votar de forma automática, aunque no los obliga a concurrir a las urnas. "Ya no existe el riesgo de exponerse a una sanción por no asistir a votar", dijo a Infobae Jorge Manuel Pinto, de la Universidad de la Frontera, en Temuco.
Sin embargo, la abstención era un problema antes de esta resolución, y ya tiene una trayectoria en la política chilena. Bachelet y Matthei tienen entonces el desafío de delinear nuevas estrategias para seducir nada menos que a la mitad de los chilenos.

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