Los Ramos, un pueblo a punto de desaparecer en Ometepe

LP - Los Ramos, Altagracia, podría desaparecer. Las autoridades locales están considerando reubicar a todos los pobladores sobre todo después del alud del 8 de octubre, que entre otros daños, dejó la entrada a esa comunidad convertida en cauce. Hay problemas de abastecimiento de agua potable y corren el riesgo de ser soterrados ante otro deslave del volcán Concepción.

Alexander Cardoza Bello, secretario político departamental del Frente Sandinista en Rivas, detalló en un programa radial que la comunidad de Los Ramos es uno de los poblados de Ometepe que requiere de reubicación y señaló que el gobierno local está buscando opciones para reubicar a familias de unas cinco comunidades que habitan en las zonas de deslaves.
Uno de los deslaves del volcán Concepción del 8 de octubre alcanzó Los Ramos, dejó diez viviendas inhabitables y varias familias tuvieron que alojarse en zonas menos riesgosas, detalló Lilieth Alemán Condega, miembro de la Asociación de Jóvenes por la Cultura Ancestral Esmeralda Arce (Asocaner).
Juan Guillermo Barahona relató que el primer deslave le aterró los cuartos de su casa, el patio y el baño, dijo que junto a su familia tuvo que salir hacia una parte alta, cuando el agua les llegaba a la cintura.
Refirió que no ha recibido ayuda de las autoridades municipales. “A mí me visitó el alcalde de Altagracia (Orlando Meza), él estuvo en mi casa y vio todo el daño y me dijo ahí le vamos a ayudar, pero no ha llegado nadie, y yo veo pasar la gente con plástico negro, con paquetes de alimento, colchonetas, pero a mí me da pena andar pidiendo y por eso voy ahorita (el lunes) a comprar plástico negro”, dijo.
Después de cruzar el laberinto de piedras volcánicas de la calle de su comunidad, Francis Adela Barrios, de 54 años y María Concepción Oporta, de 46, dicen que están dispuestas a irse a donde las reubiquen y recordaron que si antes del deslave tenían problemas, “ahora la situación quedó peor, estamos aquí por amor a la tierra que sembramos”, argumentó Oporta.
Alemán Condega recordó que los jóvenes de Asocaner hicieron mejoras a sus calles y contribuyeron con proyectos de agua potable con fondos que obtenían de sus actividades culturales, pero se dañó toda la tubería del agua potable.
Población y viviendas
129 viviendas hay en la comunidad de Los Ramos, Altagracia, Isla de Ometepe, según datos de la Asociación de Jóvenes por la Cultura Ancestral Esmeralda Arce (Asocaner).
674 personas aproximadamente viven en esa comunidad que tradicionalmente han estado olvidadas por las autoridades municipales. Del total de viviendas hay cien que tienen estructura de concreto.
404 casas de la Isla de Ometepe tienen que ser reubicadas por encontrarse en la ruta de riesgos de los deslaves, dijo en una radio local Alexander Cardoza Bello, secretario político departamental del FSLN. Mencionó que esas viviendas son de las comunidades de Santa Teresa, Los Ramos, Sinacapa, La Unión, Sintiope y Manos Unidas.
También opinó que reubicar a la comunidad no es la solución al problema de Los Ramos. “Aquí no hay profesionales, solo campesinos que saben trabajar sus tierras y si los llevan a otro lugar, donde solo tienen su casita, y sin terreno para cultivar, yo apuesto que la gente se regresa al lugar”, comentó Alemán.
Sugiere construir un centro de albergue dotado de lo necesario y con energía solar, para prepararse ante cualquier emergencia.
Recordó que en la década de los noventa “el Gobierno desalojó a 42 familias de Sintiope, les dieron sus casitas, pero como no tenían tierra donde cultivar, regresaron al lugar de donde los habían desalojado, otros vendieron las casas y se fueron a otro lugar”.
Consideró que la gente de Los Ramos es difícil que abandone su pueblo. “Te voy a poner varios ejemplos, aquí hay dos señores, Solón Gutiérrez y Álvaro Mairena que estuvieron añales trabajando en Costa Rica, recogieron su dinerito, mejoraron sus casitas y ahora ya regresaron a trabajar en el campo, a sembrar sus cultivos y volvieron aquí a Los Ramos”.
Por lo intransitable de la calle de Los Ramos, Celso Castillo Mairena, de 54 años, se baja de su caballo y prefiere caminar delante de la bestia, pues teme que le ocurra un accidente. Comentó que el arraigo de los pobladores de la comunidad es muy grande pero la seguridad es primero.

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